Todos llevamos cicatrices invisibles, heridas que a veces nos cuesta soltar. Guardamos rencor creyendo que protegemos nuestro corazón, cuando en realidad lo mantenemos atado al dolor.
Esta canción nace de esa verdad, perdonar no es justificar lo que pasó, sino liberarse uno mismo. Perdonar es cortar el cordón que nos mantiene presos del resentimiento, y al que causo el dolor, es dejar que la herida se cure y volver a caminar ligeros.
Es un canto a la sanación, un recordatorio de que el perdón no se pide, se entrega… y que al hacerlo, descubrimos que la libertad siempre estuvo en nuestras manos.
Escúchala con el corazón abierto.
Quizás descubras que también puedes volar más alto, cuando decides perdonar.
EL PODER DE PERDONAR
Muchos piensan así…
¿Por qué debo perdonar yo?
Si el daño lo causó otro,
si fue él quien me hirió…
Es el otro quien debería
pedir perdón…
¿Y por qué yo?
Uh, uh, uuuuh…
Uh, uh, uuuuh…
El perdón te hace libre,
solo abrázalo,
solo siéntelo,
déjalo fluir…
Y perdona…
Pero no lo ves…
Ese dolor
es un cordón invisible
atado a tu corazón.
Y mientras no sueltes
a quien te hirió,
el lazo crece
y no hay liberación.
Uh, uh, uuuuh…
Uh, uh, uuuuh…
El perdón te hace libre,
solo abrázalo,
solo siéntelo,
déjalo fluir…
Y perdona…
Cuando perdonas,
el cordón se rompe,
la herida empieza a sanar…
y la sombra empieza a desaparecer.
Ya no hay cadenas,
ya no hay rencor,
solo liberación…
y un nuevo sol.
Uh, uh, uuuuh…
Uh, uh, uuuuh…
El perdón te hace libre,
solo abrázalo,
solo siéntelo,
déjalo fluir…
Y perdona…
Y descubres…
que el perdón
es la llave secreta
que abre tu corazón.
Sigues tu camino,
ligero de amor,
sin culpa ni odio…
solo luz y amor.
Uh, uh, uuuuh…
Uh, uh, uuuuh…
El perdón te hace libre,
solo abrázalo,
solo siéntelo,
déjalo fluir…
Y perdona…
