En nuestro caminar por la vida, solemos olvidar lo esencial: que más allá de la forma, más allá de la piel y del tiempo, existe una única esencia que nos habita a todos. Una luz eterna que no conoce fronteras. “Muchos cuerpos, una sola alma” es un canto al misterio de la existencia, una meditación convertida en canción. Es un recordatorio de que cada ser, cada vida, cada experiencia, es una manifestación de la misma chispa divina. Somos múltiples expresiones, pero compartimos una misma raíz, una misma melodía.
