A veces la vida se nubla.
Los días pesan, el silencio se hace largo y parece que la esperanza se esconde detrás de las cosas pequeñas. Pero, incluso entonces, una chispa puede cambiarlo todo.
Esa chispa puede ser una palabra amable, una mano tendida, una sonrisa compartida… algo tan simple como mirar a alguien y recordarle que no está solo. Porque la luz, cuando se comparte, no se apaga: se multiplica .
