Esta canción, nace como un canto al equilibrio. Es un recordatorio de que cada lágrima y cada sonrisa tienen su razón de ser; que las pruebas que enfrentamos no son castigos, sino puertas hacia una mayor sabiduría. Todo lo que ocurre en nuestra vida es una lección y, al mismo tiempo, una oportunidad para despertar. El Karma y el Dharma. Que su melodía te acompañe como un mantra, recordándote que nada es casualidad: que lo que damos, vuelve; que lo que aprendemos, nos eleva; que lo que sanamos, ilumina no solo nuestro camino, sino también el de quienes nos rodean.
