Dicen que nada en la vida ocurre por casualidad… que las almas se buscan, se reconocen y se encuentran cuando llega el momento perfecto.
Yo siempre he sentido que los hijos no llegan por azar: nos eligen, nos sueñan desde algún lugar donde el tiempo no existe, y deciden venir a nuestra vida para enseñarnos lo que de verdad significa amar.
Esta canción nació de esa certeza: que el vínculo entre padres e hijos es un lazo eterno, un acuerdo de amor que se hizo mucho antes de llegar al mundo.
Porque antes de escuchar vuestras risas, antes de sentir vuestras manos pequeñas, antes incluso de ver vuestra mirada… ya os había elegido.
